Otra cosa que los hace únicos, la vida de millones de familias no sería la misma..
Perros de ayuda para niños con autismo
Los beneficios de la terapia con perros de asistencia para niños con autismo
Las ventajas del tratamiento con perros de asistencia para mejorar los síntomas del autismo son muchísimas. De hecho, cada vez hay más estudios que afirman que la terapia con perros es muy eficaz para lograr que los niños con autismo reduzcan sus conductas evasivas, se integren en la sociedad y mejoren su autoestima. Sin embargo, estos no son los únicos beneficios, hay muchos más.
Potencia las conductas sociales positivas
Estas son las conclusiones publicadas en la revista Plos One por expertos de la Universidad de Queensland en Australia, quienes aseveran que la presencia de un perro puede mejorar la respuesta social de un niño con autismo, logrando un mayor acercamiento y empatía con quienes le rodean.
Fomenta diversas habilidades sociales
Estudios han desvelado que los canes ayudan a mejorar la atención, la concentración, la comunicación y la socialización.
Reduce las conductas de fuga y evitación
Cuando el pequeño quiera evitar una situación y escapar, no podrá hacerlo porque el perro, que está unido a su cintura, se convertirá en un obstáculo. Así el niño tendrá que aprender a lidiar con la situación.
Disminuye las conductas estereotipadas
El balanceo, los ruidos o el aleteo de las manos son conductas comunes del autismo y muy difíciles de eliminar. La terapia con perros de asistencia es capaz de reducir estos comportamientos, permitiendo que el niño lleve una vida más normal.
Mejora la tolerancia a la frustración
Como el animal sirve de anclaje para el niño y le impide escapar, aumenta el tiempo de espera en la situación desagradable y así mejora la tolerancia a la frustración.
Estimula el contacto ocular y físico
A medida que el perro pasa a formar parte de la vida del niño con autismo, el intercambio entre ellos es más frecuente y la relación se fortalece. De hecho, no es extraño encontrar al niño acariciando al perro o mirándolo fijamente. Este tipo de contacto con el animal, abre el camino para el contacto humano.
Estimula nuevos aprendizajes y la adaptación a entornos diferentes
A medida en que el perro va ganando la confianza del niño, es capaz de enseñarle algunas conductas, como el lado de la acera por el que debe ir o el momento de cruzar la calle. De esta forma, el niño desarrolla una mayor seguridad y le resultará más fácil adaptarse a los cambios del medio, uno de los principales problemas del autismo.
Disminuye la ansiedad y el estrés, a la vez que mejora el sueño
Se ha comprobado que el simple acto de cepillar al perro o pasarle la mano puede reducir los niveles de cortisol en sangre, haciendo que el niño se sienta más relajado y tranquilo. Así se pueden reducir las rabietas y los comportamientos disruptivos.




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